THUNDERBIRDS... ¡llamando a Rescate Internacional!

Thunderbirds, serie de televisión británica de ciencia ficción de la década del ’60 realizada con marionetas.

 

Cada vez que veo esta presentación y escucho esa música compuesta por Barry Gray, la máquina cerebral se mueve de manera más acelerada que de costumbre. La admiración artística y los flashes de sensaciones infantiles se mezclan y actúan con decisión.

THUNDERBIRDS”, la serie de TV inglesa también conocida como “Guardianes del Espacio” (un nombre para el mercado hispanohablante francamente absurdo), es una de las propuestas audiovisuales más originales del siglo 20 y, como la gran mayoría de las cosas que intento destacar aquí, una de mis predilectas.

Primeras Claves

Creo en primer lugar que “Thunderbirds” llena un espacio del imaginario lúdico de todos nosotros (ojo que lo digo en tiempo presente). Es el juego infantil llevado a guión y serie de tv. Cuando retrotraigo mi propia experiencia, veo en la pantalla una versión mejorada de las historias que nos inventábamos de la mano de avioncitos, naves espaciales, autitos matchbox y pistolas a fricción que ocupaban nuestro recreo-creativo. Pero además incluye otro eslabón importante: la marioneta.

 

Desde una perspectiva masculina, el títere diseñado para esta serie es bastante similar a la figura de “la muñeca”, la compañera inseparable de los juegos de las chicas. Jugar con ellas para muchos de nosotros era un tabú, una prohibición de género. Esta serie era (es) la oportunidad de ver la versión masculina, el muñeco, la relación de equilibrio, la otra parte faltante... viendo esta serie, los chicos jugábamos a las muñecas. Desde este punto de vista, observar las figuras de Lady Penélope y TIN TIN, tenían mucho de interés sexual, digámoslo, un acercamiento subconsciente al ideal del sexo opuesto, algo así como lo que provocaba Terry, el amor de Candy, en las niñas.  

La rubia agente te sugería desenfrenos; la oriunda de Malasia, algo más cercano a los sentimientos. Si entendemos esta serie desde esta perspectiva inicial, con el tiempo afirmo lo absurdo de las críticas e ironías hacia ella. GERRY ANDERSON, su creador, se permitió una manera de seguir jugando con naves y muñecos aún siendo un adulto, y eso es francamente admirable. Algunos no logran captar el alma del “juego”. Son seres amargos que fácilmente se instalan en la fila de los pseudocríticos jocosos, del mismo modo que algunos se mofan, por ejemplo, de Harry Potter, sin haber leído jamás una sola página.

La historia

El “juego” propiamente tal, la historia de los “Thunderbirds”, nos sitúa en un escenario bastante formal, donde un ex – astronauta estadounidense, viudo y multimillonario, JEFF TRACY, decide crear una organización de ayuda internacional independiente y dueña de una tecnología nunca antes vista para el año que corre: 2026. Para ello ha convocado al “genio” BRAINS, un joven ingeniero dueño de un talento único (un ingeniero simpático y ¡HUMILDE!) que fue capaz de diseñar 5 naves (una de ellas un satélite), novedosas armas, sofisticados artilugios y una infraestructura alucinante en la isla donde viven, en algún lugar secreto del océano pacífico.

El grupo se hace llamar RESCATE INTERNACIONAL y en él participan sus cinco hijos: SCOTT, VIRGIL, ALAN, GORDON y JOHN; dos colaboradores, el mayordomo KYRANO y su hija Tin Tin, ambos nacidos en Malasya; y una agente secreto con sede en Londres, Lady Penélope, la que trabaja en colaboración con su asistente Parker. En la isla de la familia Tracy también vive la ABUELA. Toda la organización está al servicio de emergencias como puentes a punto de derrumbarse, naves espaciales que se desvían al sol (uno de los mejores capítulos), arqueólogos atrapados en pirámides fabulosas, edificios a punto de colapsar e, incluso, atentados terroristas, donde uno de sus habituales cerebros (alguien por quien Bush Jr. temblaría de miedo), es “HOOD”, hermano de Kyrano.

Las Naves

La idea de la identificación es una constante que los productores de series intentan aplicar sí o sí. Sin ese proceso entre espectador y personajes, es casi imposible producir afectos y, por supuesto, fidelidad. Y para ello la reiteración y la diversidad de opciones es una clave universal. De esta forma, la serie presenta capítulo a capítulo los rituales asociados a las naves, como cuando los pilotos se embarcan en ellas. La misma música, los mismos tiros de cámara, la misma sensación: la emoción de ver las naves en acción.  

Los “thunderbirds” son maquinarias muy distintas unas de otras y poseedoras de características inauditas (sobretodo considerando la época). En mi caso, de niño alucinaba con el Thunderbird 3, la nave espacial, quizás influenciado por la carga de imágenes e información sobre adelantos espaciales que había en mi casa por el trabajo de mi padre; y nunca me interesó mucho el Thunderbird 4, el submarino. Sin embargo, me identificaba con la personalidad de Scott y de Virgil… y ambas chicas me despertaban un interés parejo.


Thunderbird 1: Piloteado por Scott Tracy, el hermano mayor, se trata de la nave exploradora, la primera en llegar a los llamados de ayuda. Es básicamente la versión para la tierra de lo que conoceríamos como cohete espacial. Scott es claramente el líder de los hermanos, el segundo a cargo. La nave está oculta bajo la piscina de la casa.

Thunderbird 2: Comandado por Virgil Tracy, esta nave es el sueño militar hecho realidad. La verde aeronave es una suerte de avión Hércules evolucionado, donde la carga (elementos de rescate), en lugar de ser subida por plataformas, es transportada por modernos y curvos contenedores, los POD, que se adaptan en forma y color a este avión gigante. Un momento clásico de la serie es cuando Virgil debe embarcarse, para lo cual se transporta por una especie de refalín o mini tobogán.

Thunderbird 3: A cargo del astronauta Alan Tracy, el menor de los hermanos, esta es derechamente una nave espacial que tiene como fin apoyar misiones fuera de la tierra y, adelantándose a los tiempos, servir de nave abastecedora del Satélite de la organización familiar, tal como hoy los transbordadores abastecen a la Estación Espacial Internacional. Los creadores de la serie determinaron que el rojo cohete se acoplara con el Thunderbird 5, diez años antes de que el Apolo se ensamblara en el espacio con la nave rusa Soyuz. Alan y sus eventuales compañeros de viaje se transportan a la nave desde el sofá del estudio de Jeff.

Thunderbird 4: Responsabilidad del acuanauta Gordon Tracy, se trata de un mini submarino que tiene como función liderar las misiones bajo el agua. La embarcación amarilla es transportada por el Thunderbird 2 en el Container o POD N°4.

Thunderbird 5: Como ya dije, se trata de un moderno satélite comandado por John Tracy, quien explora las comunicaciones de todo el mundo en que se necesite la ayuda de Rescate Internacional. Cada cierto tiempo John baja a la tierra en el Thunderbird 3, quedando su hermano Alan a cargo del satélite. John pasa mucho tiempo en el espacio, por lo que los creadores también en un adelanto a la realidad, anticiparon lo que recién empezarían a experimentar los rusos en la Estación Orbital MIR a partir de 1986.

 

Otros clásicos de la serie son El Topo (transportado en el módulo 5 del TB 2) y el FAB 1, el rosado Rolls Royce de seis ruedas de LADY PENÉLOPE.

La agente inglesa, llamada Penelope Creighton-Ward y que vive en una lujosa mansión de la capital inglesa, es un paradigma de la guerra fría, una fiel representante de los servicios secretos (en este caso de uno privado y no del MI6 o SIS), algo así como la versión femenina de James Bond: guapa, rica (en Chile léase la palabra en sus dos acepciones), inteligente y apoyada por un fiel asistente, Aloysius PARKER.

 

Supermarionation y las nuevas temáticas:
Un nuevo mundo hecho a escala

La técnica empleada por los realizadores de “Thunderbirds” fue desarrollada por el inglés Gerry Anderson y un grupo de colaboradores, entre ellos su esposa SYLVIA, quienes emplearon títeres operados con delgados alambres en lugar de los clásicos hilos, y por diminutos cables eléctricos que enviaban pulsos generados por el sonido de las voces previamente grabadas, sincronizándose así el movimiento de sus bocas con los diálogos de manera instantánea. A todo este sistema se le denominó “SUPERMARIONATION”. Sin embargo, no es éste el único aspecto original. Lo realmente novedoso estuvo en sacar a la marioneta de su entorno clásico, el teatro infantil y sus decorados de bosques encantados y castillos de cartón. Anderson y compañía, refugiados en la compañía AP Films, incorporaron a la ficción infantil nuevos tópicos y entornos, como el espionaje y la ciencia ficción, creando un universo más cercano a la verdadera preocupación de ese momento histórico: la guerra fría y el inicio de los viajes espaciales.  

En el caso de “Los guardianes del espacio”, al momento de su salida al aire el mundo asistía al inicio de la Guerra de Vietnam, a la instauración de la revolución cubana, a un casi enfrentamiento nuclear en 1962 y a la expectativa de ver al hombre por primera vez en la luna antes de terminar la década. En “Thunderbirds”, Anderson se aventuró en la Ciencia Ficción a diferencia de la fantasía que planteó años después en “Capitán Escarlata” donde los Spectrum se enfrentan a marcianos, teoría no confirmada, la de la vida en el planeta rojo. Si es que nos apegamos a su estricta definición, “una historia que se desarrolla en el futuro amparada en teorías científicas y/o sociales que sólo en ese entonces podrán ser llevadas a la práctica”, esta serie sí es ciencia ficción pura.  

Sus personajes se comunican por “videoteléfono”, se transportan en trenes ultraligeros y el Thunderbird 5 es reabastecido por un cohete que es reutilizado. Todos esos adelantos que hoy podemos decir que sí existen, en la década del ’60 eran sólo una posibilidad futura, nuevas invenciones que aún no contaban con la tecnología necesaria para ser fabricadas. Las marionetas entonces viven sus aventuras rodeadas de artefactos “impresionantes”, interactuando en un planeta con una nueva arquitectura recreada con maquetas, y con efectos especiales (contaminantes explosiones la mayoría) propios del cine de ficción. Un nuevo mundo hecho a escala.

“Thunderbirds” constó de 32 capítulos de 50 minutos (una hora de televisión) entre 1965 y 1966, y dos largometrajes: “Thunderbirds are go” (1966) y “Thunderbird 6” (1968). Gerry Anderson produjo otras series utilizando esta técnica, como “Supercar” (1961-1962), “Fireball XL5” (1962-1963), “Stingray” (1964), el citado “Capitán Escarlata” (1967) y “Joe 90” (1968).

Junto a Sylvia Anderson dieron vida además a una buena serie protagonizada por actores de carne y hueso, “Cosmos 1999” (Space 1999), con el rol protagónico a cargo de Martin Landau (“Intriga Internacional”, de Alfred Hitchcock; “Cleopatra”; “Misión Imposible, la serie”; “Tucker, el hombre y su sueño” de Francis Ford Coppola; “Crímenes y Pecados”, de Woody Allen; “Ed Wood”, de Tim Burton; “The X Files, la película”, de Chris Carter). Con respecto a la pésima adaptación al cine de "Thunderbirds" realizada hace un par de años en Hollywood, sólo afirmaré lo siguiente: sin comentarios. Y en cuanto a nuevas experiencias con supermarionation como la película “Team America” de los realizadores de South Park, caen nuevamente en el conflicto expuesto al inicio: la mala ironía. El hacerse el gracioso por que somos los más graciosos de todos, mata el tremendo esfuerzo que implica realizar series o películas con esta técnica.

 

por Denis Leyton
(publicado originalmente el 16 de agosto de 2007).

 

más información en
BBC-Cult-Anderson-Thunderbirds
Thunderbirds OnLine.co.UK
FAB 1 Gerry Anderson TV Series Fan Site
Fanderson The Official Gerry Anderson Appreciation Society
TV Century 21 The Gerry Anderson Site
Thunderbirds and Friends der deutschen Gerry Anderson Website
David Sisson Models Featuring Original and Replica Gerry Anderson Models
Thunderbirds - Rescate Internacional por Paulina Baeza

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Now that's stbule! Great to hear from you.
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