Capturing The Friedmans... ¡todos contra el muro!

Creo que filmé todo para no tener que memorizarlo...” (David Friedman). Reflexiones sobre el documental de Andrew JereckiCapturing The Friedmans”.

Afiche de Capturing The FriedmansHisteria. Cuando vi esta película lo que más me llamó la atención fue el tema de la psicosis colectiva. Se trata de un documental del que uno podría destacar cosas quizás más evidentes y aplaudidas como, por ejemplo, su construcción sobre la base de películas y videos caseros, pero no fue así. "CAPTURANDO A LOS FRIEDMAN", la historia de un padre y su hijo que son acusados de violación a menores en medio de sus clases de computación, posee una buena cantidad de perspectivas hacia donde apuntar la mirada, ya sea en lo policial, en el conflicto familiar que se suscita o en los torcidos lazos del pasado que este hecho va destapando. Pero a mí me impactó lo colectivo. El suceso policial y el posterior juicio sirven también de soporte para hablarnos del comportamiento humano cuando toda una comunidad entra en estado de choque. Y me pareció muy fascinante al punto de recordarlo hace unos días. Es que con posterioridad al terremoto del 27 de febrero vivido en Chile, y tal como ocurre en cada lugar en que la población entra en pánico, esta nación americana fue presa de actitudes curiosas. Y no hablo sólo de saqueos de quienes no tienen comida cuando los puentes están caídos, o de los robos disfrazados de hambre por parte de algunos oportunistas, sino de la histeria de muchas personas "educadas" que no trepidaron en vaciar los supermercados (saqueo con tarjeta de crédito) o en ir a buscar a sus hijos al colegio tras una fuerte réplica, a pesar de que los centros educacionales cuentan con planes de emergencia adecuados para la situación. Madres y padres "profesionales", son superados por el nerviosismo y el miedo, congestionando las calles y poniendo en serio riesgo aquello que no debería estar en peligro. Uno roba y todos roban. Una corre por su hijo, y todo el resto corre a hacer lo mismo. Este miedo masivo está dado por la eventual pérdida de bienes materiales y seres queridos (el orden lo puse a propósito), pero en el caso de GREAT NECK, Nueva York (a 25 minutos en tren desde la estación Pennsylvania), para los vecinos de los Friedman el miedo es complementado por la venganza o "sed de justicia".

 

PÁNICO COLECTIVO

No soy experto (aunque el tema me parece muy atractivo), pero es curioso que ante el temor de tener un pederasta tan cerca, esta comunidad haya empezado a divisar fantasmas en sus propias casas al punto de asumir a sus hijos como víctimas, aunque los chicos expresaran que en la clases de computación nunca ocurrió nada anormal. Y así como los medios de comunicación hoy son los grandes promotores del miedo -aún más en sociedades impactadas por un evento inesperado (un atentado, un huracán, un volcán en erupción... qué decir de la guerras), en este caso fue la policía la que actuó como inductora, presionando a los niños a confesar hechos que no se cometieron. En ningún momento la película pone en duda que el acusado haya sido un tipo con una evidente desviación (pedofilia), pero sí se pone el acento en la exageración del proceso judicial. Es una película que más que defender a una de las partes, pone en evidencia todo lo negativo de los actores en cuestión: acusados, víctimas, policía, abogados, jueces, jurado, medios de comunicación, etc.

Existe el testimonio de una presunta víctima que sí recordó haber sido violado, pero por intermedio de hipnosis. Una prueba demasiado débil. Así entonces, basta con una denuncia de violación para que todos los demás corran a denunciar lo mismo, como la caída de las piezas de dominó. Pero el padre de familia acusado también asumió haber tocado a dos chicos un par de años antes en unas vacaciones. La bella es bestia y la bestia también es bella... o algo así. Es tan interesante este punto que no es casual que sirva como corte del primer acto de la película. Es a partir de ese momento que las contradicciones no sólo de los "malos", sino también de las presuntas víctimas, empiezan a desfilar frente a la cámara. Y sin dejar de lado la mayor de las contradicciones, la de la propia familia que, mientras dura el proceso, cae en una suerte de espiral de dudas, desconfianzas y posturas opuestas.

 

LOS SIMPSON SIN LISA: LA FAMILIA FRIEDMAN

Esta familia es una de tantas que aparentan vivir en armonía, pero que al igual que muchas, guarda secretos de mayor o menor cuantía (infidelidades, disputas por dinero, hijos preferidos, arribismo, padres golpeadores, robos, etc). El padre de familia, ARNOLD FRIEDMAN, escondía un inquietante pasatiempo que lo llevó a ser acusado de consumo y tráfico de pornografía infantil (envió una revista por correo que fue interceptada por la policía). Sin embargo, la acusación de pronto creció y se levantaron cargos de abuso sexual de menores mientras dictaba sus clases particulares. Para hacer todo más traumático, su hijo JESSE FRIEDMAN fue acusado como cómplice. Dicho así parece sólo la descripción de un caso policial, pero gracias a las entrevistas realizadas y, sobretodo, al aporte impresionante del material fílmico de los Friedman al que tuvo acceso el realizador, la historia se torna intensamente "íntima", y psicológicamente fascinante.

Arnold Friedman poseía una cámara de Super 8 mm. con la que registró una buena cantidad de metros de película casera. Este material está reutilizado con maestría por el realizador estadounidense ANDREW JARECKI cuando describe a la familia y habla de sus orígenes (un justificado sonido de proyector da inicio a la película). Y también llegó a sus manos otro material valiosísimo. DAVID FRIEDMAN, el hermano mayor, se compró una cámara de video con la que fue registrando todo el proceso familiar post-detención, continuando con un ritual familiar extraño, el de tener siempre una cámara en frente como si eso fuera algo natural en las familias. Quizás se deba a la influencia artística de Arnold quien en su juventud tenía su propio cuerpo de músicos de ritmos latinos: "Arnito Rey y su Orquesta". Por eso también daba clases de piano y por eso quizás David tuvo la sensibilidad necesaria para dedicarse a la magia y ser un payaso profesional que anima cumpleaños infantiles. Según Jarecki se trata del mejor de Nueva York. Y hay que darle crédito. Su primera misión era realizar un documental sobre el mundo de los payasos profesionales, pero fue al conocer a David que desvió su atención a esta historia.

Por eso la historia se torna "íntima", porque a diferencia de las noticias policiales que vemos a diario con tipos esposados y periodistas que entregan sólo relatos parciales, aquí el realizador nos muestra qué ocurre en una familia cuando uno de los suyos es detenido por la policía. Vemos qué pasa dentro de la casa en vísperas de un juicio. Y vemos qué pasa dentro de ese hogar un día antes que dos de los suyos se vayan a la cárcel. Somos testigos del último día en que una familia está unida. Es fuerte, intenso. Hay una mamá, hijos, un papá, pero nadie tiene colmillos de bestia, ni juega con armas. No todos los malos son monstruos, ni todos los normales unos santos.

Imposible no relacionar esta utilización del material familiar con "GRIZZLY MAN", de Werner Herzog.


CUANDO TODOS SON ANTAGONISTAS DE SÍ MISMOS

La posición de Jarecki es muy interesante, porque tampoco se conformó con poner los antecedentes que no se permitieron mostrar en la fase judicial (el cine de denuncia es muy dado a esta fórmula contraria a lo oficial, tomando un rápido partido por la "víctima-acusada"). Aquí se incluye lo que podríamos llamar una tercera fase (1- protagonistas victimarios, 2- víctimas como fuerza oponente). Antes de confrontar las fuerzas, Jarecki crea un espacio donde ni los acusadores ni los acusados son dueños de la verdad. Lo que para los abogados pueden ser interesantes datos para la presunción de culpabilidad o inocencia, para la policía de un condado conservador son motivaciones prejuiciosas que sirven para acosar a un hombre que, aunque culpable de algunos casos, jamás podría haber cometido 40 violaciones en un lugar donde habían otros chicos que nunca dijeron nada, que luego eran retirados por sus propios padres sin decir nada, que volvían al día siguiente como si nada y que al año entrante volvían a matricularse... también como si nada. La gente y la policía se ensañaron, pero decirlo no me hace sentir empatía alguna por Arnold Friedman. Distribuir las piezas como lo hizo Jarecki me permite como espectador tener esa distancia. Distancia difícil de tomar eso sí, con Jesse Friedman, quien a todas luces asoma como una víctima más.

Por eso digo que también la historia se torna "fascinante", porque la tercera fase descrita muestra las diferencias entre la familia en toda su intimidad, lo que nos permite apreciar en cada escena del registro casero la disfunción que sufren casi en tiempo real. Tal como se muestra en la película, los Friedman eran una familia a dos bandas. Por un lado, el padre y sus tres hijos, y por otro ELAINE, la madre, la que ponía reglas a "la banda", como les decía sus tres hijos y su férrea complicidad que no compartían con ella, una que tenía como punto en común una adoración absoluta por Arnold. Me gusta el riesgo del realizador: según los medios de comunicación o la conversación diaria de los habitantes de una comunidad, siempre hay un bueno y un malo. Aquí se plantea que quizás existan culpables o inocentes, pero todos los buenos tenemos cosas malas ocultas... y viceversa.


 

por Denis Leyton

 

más información en
Sitio Oficial de Capturing The Friedman

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Comentarios

Se suponeda que el aumento dmdeesido de el af1o pasado cubreda esto, que este verano no habreda ni regulacif3n ele9ctrica ni aumentos, y era mentira! el ICE como mina de oro de un asqueroso grupo sindical que lo tienje secuestrado hace af1os sigue el ejemplo de JAPDEVA y se descara en su actitud usurera, pagamos los consumidores, paga el paeds, paga en dinero y paga en resago.En cuanto a los buses es muy fe1cil, los usuarios somos seres inferiores que pagamos trasnporte publico y no merecemos la menor consideracif3n, los duef1os de carros pagan menos por el gas y nosotros hacemos mas ricos a los transportistas que nos siguen recetando lo mismo ante la mirada corrupta de el gobierno:Buses en mal estadoChoferes malcriados y temerariosServicios malos y horarios incumplidosUnidades deshaseadas, peligrosas por sus problemas mece1nicos incomodas y feasParadas de buses incomodas, peligrosas y tomadas por el hampapero ningun funcionario que pueda resolver esto tiene que viajar en bus, y ya agarraron su tajada, a estos corruptos que les importa, yo los invito a vijar en bus de sabana, a tratar de hacesr un itinerario de viajes y conexiones con sus horarios, los invito a sentirse seguros en un bus de Guadalupe o Moravia.de los buses de Desampa y de la mayoreda de los choferes no tengo queja, son los mejores de el area metropolitana creo, pero hay que pagar 190 por un servicio que costaba 140 cuando la crisis petrolera empezf3, y si el chofer es de los pocos que todavia no entienden bien las cosas, te puede matar un pleito entre ULTRAS Y 12'SESTAMOS POR LA LIBRE?
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